De la observación al test
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Parece un proceso sencillo: realizas tu salida de campo, identificas patrones en lo que has observado, formulas una hipótesis y diseñas un experimento para ponerla a prueba. Pero ya has comprobado que pasar de la observación al test no es tan fácil.
Hay muchos detalles que debes tener en cuenta con el fin de que el resultado de ese experimento sea lo que buscas: señales fiables. Vamos a ver, paso a paso, algunos tips para que el procedimiento sea lo más simple posible.
Haz(te) preguntas
Muy bien, ya has encuestado o entrevistado a muchas personas para descubrir su pain. Pero antes de utilizar esas observaciones para diseñar tu experimento, debes hacerte una serie de preguntas que solo puedes contestar tú.
¿Qué necesito confirmar para saber si esta hipótesis tiene sentido?
¿Cómo voy a probar si mi hipótesis es verdadera o falsa?
¿Qué voy a medir para validar (o no) mi hipótesis? ¿Con qué cifra mínima se demostrará? Por ejemplo: un 15 % de las personas entrevistadas dejan su contacto.
¿Qué consideraría un éxito (en el experimento)?
Esas respuestas te ayudarán a crear un test mucho más preciso, pero hay una cuestión más que debes resolver: ¿cuánto te va a costar (en esfuerzo, tiempo y dinero) llevar a cabo ese experimento? Si lo que intentas demostrar exige un coste demasiado elevado… cambia de prueba.
¿Y si tengo más de una hipótesis?
Puede que la observación en test anteriores te haya llevado a varias hipótesis que no invaliden la tuya, sino que la complementen. Y es necesario organizarlas para diseñar tu próximo experimento.
En esta fase no necesitas demostrar si existe un negocio, si puede escalar o si será rentable. Lo único que intentas averiguar es si aquello que has observado ocurre realmente y tiene suficiente importancia para las personas afectadas.
Ahora, al inicio de tu camino emprendedor, trabajarás principalmente con hipótesis relacionadas con el problema, las personas que lo sufren y los comportamientos que has observado. Escríbelas. Todas ellas. Utiliza la fórmula “creo que…” para poner tu mente en el mood correcto: es una creencia, no un hecho, y como tal, puede ser errónea.
El siguiente paso es saber cuáles de estas hipótesis necesitan ser probadas y cuáles no. Plantéate sobre cuántas de ellas hay evidencias y sepáralas de aquellas sobre las que no tienes ninguna pista. Céntrate en estas últimas y pregúntate cuál de ellas, si fallara, provocaría que tuvieras que replantearte tu interpretación del problema.. Ya has encontrado la hipótesis más importante, con la que debes experimentar.
Este proceso también te ayudará a no lanzar pruebas que no se corresponden con la etapa en la que está tu exploración. Es muy tentador realizar test que nos digan si el proyecto es viable, si podemos diseñar un negocio y sostenerlo, si podemos construir el producto. Pero ahora no estamos en esa fase. Ahora los experimentos deben centrarse en desvelar si hay un hueco en el mercado para lo que ofrecemos.
Reduce los errores
Ya sabes que en el emprendimiento la experimentación es constante; incluso puedes tener en marcha dos o más test al mismo tiempo. Para minimizar o evitar errores, utiliza un flujo de experimentación depurado y personalizado. Sigue estos pasos:
Visualiza tu experimento. Apunta el test que quieres realizar y crea una tabla que te ayude a ver el progreso y dónde están los bloqueos.
Pon límites. No empieces nuevos experimentos hasta ver avances en el que tienes en marcha.
Experimentación continua. Cuando el experimento fluya, repasa la forma en la que trabajas: a lo mejor quieres examinar un problema en mayor profundidad o cambiar los límites que marcan cuándo lanzar más test.
Recuerda esta secuencia: observa - formula tu hipótesis - diseña el experimento. Ya tienes todo de tu parte para conseguir señales.
Fuentes:
https://www.strategyzer.com/library/validate-your-ideas-with-the-test-card
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